27 oct. 2011

Dos ejemplos de Canto Gregoriano

El Canto Gregoriano, también conocido como Canto Llano, es el producto de un largo proceso de evolución del canto en la vida del mundo cristiano. El objeto de estudio de este canto está motivado por ser de las primeras manifestaciones musicales que cuentan con sistema de escritura lo que nos hace poder hacernos una idea de cómo debía de sonar y del tipo de música que podría practicarse en estas épocas. 





¿Existían otras músicas para otras ocasiones?...
Por supuesto, pero no tenemos manifestaciones escritas. ¿Había canto antes del Gregoriano? También lo había. Lo que ocurrió es que se tomo una decisión, posiblemente más política que religiosa, de unificar los diferentes cantos de la Iglesia para dar un sentido de unidad. Eso llevó a adaptar músicas que se practicaban en todo tipo de regiones y de todo tipo de orígenes en un estilo que trata de quitar los excesivos adornos de algunos cantos o determinadas escalas modales. Ese proceso va a dar lugar a un estilo musical particular que trata de adaptarse a un sistema teórico que en la práctica no siempre se ajusta a la realidad debido a la heterogeneidad de las fuentes.

Aparte del interés como ejemplos de las primeras manifestaciones musicales escritas que podemos reproducir el repertorio del Canto Gregoriano ha tenido un peso importante en los desarrollos posteriores de la música y especialmente en la polifonía religiosa. Representa además el origen de muchas formas musicales y su influencia en la música profana también es destacable. Fragmentos de canto o melodías de inspiración gregoriana pueblan obras instrumentales de todas las épocas como símbolo de pasajes de carácter reflexivo, religioso o antiguo.